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25 marzo 2022

Al no tener una ley de aguas en el país, tampoco se regula si es posible vender las fuentes naturales al mejor postor. Por eso, al menos siete alcaldías han registrado estos gastos.

Nacimiento de agua en Cunén, donde la municipalidad ha alquilado cuerpos de agua por Q142 mil. Foto: facebook / Julio Poroj.

Por Carmen Maldonado Valle

Al hacer una búsqueda rápida en internet se encuentran anuncios de venta y alquiler de nacimientos y ojos de agua en Guatemala. Quienes los compran pueden ser vecinos, pero también entidades públicas. Ese es el caso de al menos siete municipalidades, las cuales han abastecido a sus pobladores durante los últimos siete años a través de negociar con particulares el uso de cuerpos acuíferos.

La comuna con más dinero invertido en este rubro es la de San Rafael las Flores, Santa Rosa. Desde 2017 ha comprado cuatro terrenos valorados en un total de Q1 millón 188 mil 325 porque en ellos brota agua y esta se conduce a las casas de los habitantes.

La primera compra ocurrió hace cinco años, cuando la comuna encontró 1 mil 310 metros cuadrados de tierra donde nacía agua. El sitio se encuentra en el caserío “Las Cortinas” y la institución lo adquirió por Q145 mil. El dueño era Carlos Enrique Carrera Alvizurez, de quien también obtuvo un inmueble para construir un salón comunal por Q195 mil 400.

La alcaldía también encontró otros lugares con estas características entre 2018 y 2020. Uno de ellos está en la aldea “El chan” y lo compró por Q800 mil, otro por Q130 mil en la aldea “Las nueces” y uno más en la aldea “El volcancito” por Q113 mil 325. Según el presidente del Cocode, Antonio Abad, estos gastos se solicitan al concejo “para comunidades específicas. Es decir, las casas a donde se envía el agua suelen ser cercanas al terreno comprado, porque en el resto del municipio sí tienen el servicio”.

Otra comuna con concursos destinados a cuerpos de agua es la de Palencia, Guatemala. Desde 2018 renta un ojo de agua en el sector “Lo de Silva” y por ello ha pagado Q662 mil a Claudia Verónica Monzón Santos y Lesvia Marina Chúa López.

A decir de Carlos Jolón, coordinador de servicios públicos en esa ciudad, lo rentado es el inmueble y no la fuente acuífera como tal. “Primero se pagaba a Claudia Monzón la cuota, pero a consecuencia de su fallecimiento se firmó un nuevo contrato de arrendamiento con Lesvia Chúa”, explica.

Para Enrique Batres, especialista en proyectos de abastecimiento, las fuentes naturales pueden formar parte de las transacciones económicas entre gobiernos locales y particulares porque no hay un documento donde esto se regule: “A falta de normas, nadie puede decir si está bien o mal. Las municipalidades adquieren activos donde puede haber un nacimiento, pero así como nadie supervisa estas compras, tampoco hay quién vele por el uso responsable de los recursos”.

Aunque el artículo 127 de la Constitución manda a crear una “ley específica” para normar el uso del agua en el país, esta aún no llega. Desde 1991 se han presentado 13 iniciativas en el Congreso, pero solo cuatro se debatieron y obtuvieron un dictamen. Todas se engavetaron.

Uno de los ponentes de estos proyectos legislativos es Leocadio Juracán. A su criterio, los cuerpos de agua no deberían venderse o comprarse sin normas. “Pero como no se aprueba ninguna ley, todos se pueden escudar en adquirir terrenos donde después encontraron un nacedero. Necesitamos este recurso, pero no hay documentos para administrarlo, entonces cada uno lo usa como quiere”, señala.

En Guatemala no hay leyes donde se prohíba o autorice la compra y venta de fuentes naturales. Aun así, el artículo 445 del Código Civil define como bienes inmuebles no solo las tierras, sino todo lo contenido en ellas, incluso si no se ve, como las tuberías, raíces de cultivos o el agua subterránea. Así, para adquirir un cuerpo de agua los interesados pueden comprar el terreno donde se encuentra sin tener reparos legales.

“Aunque hubiera una ley de aguas, no es una solución automática, porque también se requiere un ente para supervisar el cumplimiento de las normas. Por el momento esto no se establece, entonces el agua es de todos y de nadie a la vez”, concluye Batres.

Además de Palencia y San Rafael las Flores, otras alcaldías, como San Andrés Semetabaj, Palín, Cunén y San Juan Cotzal también han reportado concursos para alquilar o comprar afluentes. En total han invertido Q3 millones 103 mil 891 en ello.

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