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29 diciembre 2021

Las habitantes inscritas en el programa de alfabetización apoyado por la comuna recibirán los utensilios al finalizar la primaria. Tras ello, no tendrán acceso a más programas académicos.

Además del programa de alfabetización, la Secretaría de Bienestar Social ofrece cursos a los pobladores de Joyabaj para intentar disuadirlos de migrar. Foto: diario de Centroamérica.

Por Carmen Maldonado Valle

La municipalidad de Joyabaj, Quiché, adjudicó un concurso por Q76 mil 738 para adquirir juegos de ollas. Estos se obsequiarán a mujeres inscritas en los programas educativos apoyados por la comuna para alentarlas a continuar con su educación.

A decir de Edgar Ramos, miembro del comité municipal de alfabetización, las habitantes suelen perder el interés en formarse por la falta de incentivos. “Es común no saber leer ni escribir en Joyabaj, sobre todo en mujeres. A algunas los esposos no las dejan ir a clases y otras no quieren acudir porque no hay nada para motivarlas”, asegura.

Por esa razón, el 28 de octubre de 2020 envió una solicitud al alcalde, Florencio Carrascoza, para comprar juegos de tres ollas de peltre con el fin de darlos a 244 pobladoras al terminar el ciclo de instrucción para ellas a cargo del comité de alfabetización. Esta práctica, dice el acta de aprobación, puede animar a otras habitantes a inscribirse.

Según la encargada de información pública en la municipalidad, Sheyla García, en el programa se enseña a mujeres de todas las edades a leer y a escribir, además de acompañarlas durante la educación primaria. “Es bueno que terminen sus estudios y por eso, además del beneficio dado por la educación, queremos darles algo útil para sus casas por ser el lugar donde pueden tener más necesidades”, afirma.

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Al preguntar a García qué oportunidades escolares tienen las beneficiarias al terminar sexto grado, admitió la inexistencia de estas: “No tenemos otro ciclo después de la primaria, pero las mujeres se unen a grupos donde las líderes comunitarias les imparten cursos. La municipalidad también ayuda en esa tarea”.

En el Censo 2018  reportaba que en Joyabaj cuatro de cada diez personas mayores de cuatro años nunca asistieron a la escuela. Además, la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia identificó algún grado de pobreza en ocho de cada diez personas, incluso cuando el 70 por ciento de la población cuenta con ingresos económicos.

Para Teresa González Pérez, investigadora en educación, en Latinoamérica es común el rezago educativo en mujeres, “pero la solución no está en dar implementos de cocina, sino en mostrar a las pobladoras cuánto pueden lograr si se dedican a sus estudios”, sostiene.

Además, “el incentivo principal es cubrir las necesidades básicas de la ciudad. Ninguna niña puede pensar con tranquilidad en abrir un libro si no tiene agua en casa y debe caminar por horas para obtenerla”, añade González. En Joyabaj, el censo también mostró cómo una de cada tres personas sin formación académica no acudió a la escuela por falta de dinero y necesidad de trabajar.

En la alcaldía, García no pudo responder por qué se seleccionaron ollas como incentivo para las mujeres la cuales empezaron a entregarlas. Por el momento, admite, no hay planes de extender los programas académicos para garantizar educación más allá del nivel primario.





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