vie. Ago 12th, 2022


05 enero 2022

Ocupan los últimos puestos en acceso a servicios básicos y oportunidades para el desarrollo. Afecta a todos los hogares, pero más a aquellos con niños.

Según UNICEF, la mitad de los niños menores de cinco años en Guatemala tiene tiene desnutrición crónica y la cifra va en aumento a raíz de la pandemia. Foto: Pablo Tosco / Oxfam.

Por Carmen Maldonado Valle

Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), hay tres departamentos donde los menores de edad tienen menos recursos para desarrollarse: Huehuetenango, Alta Verapaz y Totonicapán. En ellos resalta la falta de electricidad, drenajes y tecnología, mientras abundan la mortalidad y los embarazos en adolescentes.

Huehuetenango

Después de Quiché, es el departamento con más población infantil, porque el 44 por ciento de los habitantes no cumplen la mayoría de edad. En él, revela una investigación de UNICEF, una quinta parte de los mayores de seis años no sabe leer ni escribir. Además, ocupa el primer puesto en embarazos adolescentes, con 17 de cada cien menores en ese estado.

También es el lugar de origen de la mayoría de menores migrantes y es el sitio con más niños o adolescentes en uniones tempranas. Además, el último censo lo ubica en el tercer lugar con menos acceso a agua a través de tuberías dentro de la casa. Allí, seis de cada diez hogares se abastecen a través de pozos, chorros públicos, entubado fuera de la vivienda o lluvia.

Dos municipios en Huehuetenango ocupan el antepenúltimo y último puesto en todo el país en el índice de bienestar infantil. El primero es Santa Bárbara, donde 98 de cada 100 hogares usan leña para cocinar y eso, a decir de la Organización Mundial de la Salud (OMS/OPS), “duplica el riesgo de neumonía y otras infecciones agudas de las vías respiratorias en menores de cinco años. Se vincula la exposición al humo dentro de las viviendas con asma, cataratas o tuberculosis”.

En esa ciudad, solo uno de cada 100 niños tiene acceso a una computadora, lo cual “puede dificultar su capacidad de adquirir habilidades tecnológicas y por lo tanto se reducen las posibilidades de obtener empleos bien remunerados a futuro”, sostiene UNICEF. 

Su alcalde es Efraín López Gómez, quien ocupa el cargo por primera vez. Al preguntarle qué proyectos promueve su municipalidad para garantizar el desarrollo infantil no respondió. Luego, se le consultó sobre las acciones para mejorar la salud en la ciudad y dijo: “creo que no tengo señal, mejor hablemos otro día”. Terminó la llamada y no volvió a contestar.

Mientras tanto, en San Mateo Ixtatán, la mitad de los hogares tienen habitantes menores. De cada 100, 99 cocinan con leña y 40 tienen niños sin saber leer y escribir. Ocupa el último lugar en contar con estufa, refrigerador, radio y televisión. La institución califica como “preocupante” la falta de los últimos dos, porque a raíz de la pandemia de COVID-19, estos son los medios por los cuales imparte clases el ministerio de Educación.

Al encuestar a los pobladores, Naciones Unidas determinó que las personas solo cursan la primaria, en promedio. Además, debido a la inseguridad alimentaria y de salud existe un ochenta por ciento de probabilidades de morir antes de cumplir cinco años.

Donación de alimentos y desparasitantes en Huehuetenango, donde el ministerio de Salud reporta desnutrición en 28 de los 33 municipios. Foto: Funcafé.

Totonicapán

El estudio retrata a este como el segundo departamento con más viviendas de adobe: “La mitad es de este material y eso se traduce en mayor vulnerabilidad ante sismos y enfermedades virales. Propicia la acumulación de humedad, hongos y microorganismos”. Tiene el mismo puesto a nivel nacional en cuanto a casas que cocinan con leña.

En Totonicapán, 27 de cada 1 mil menores fallecen, lo cual lo convierte en el segundo departamento con mayor mortalidad infantil. Además es el lugar donde más niños dejan la escuela para trabajar.

“Hace falta intervenir más en las finanzas de los concejos municipales para garantizar su inversión en las necesidades urgentes de los pobladores. Es una debilidad, pero a raíz de nuestros datos, el próximo año planearemos cómo asesorarlos”, dice Carlos Carrera, representante de UNICEF en Guatemala.

Una de las problemáticas donde se debe poner más atención en Totonicapán, sostiene, es la calidad de vida dentro del hogar. En Santa María Chiquimula, por ejemplo, siete de cada diez casas están hacinadas y esto puede contribuir a mayores índices de violencia intrafamiliar, así como a la propagación de enfermedades.

Vivienda sin techo a causa de las lluvias en Momostenango, Totonicapán, mayo de 2018. Foto: CONRED.

Alta Verapaz

De acuerdo con el reporte, nueve de cada diez viviendas en el departamento tienen techo de lámina y seis de ellas, piso de tierra. “No están muy protegidas ante la humedad y al tener un suelo difícil de limpiar favorecen la acumulación de bacterias y, por lo tanto, de enfermedades”, añade Carrera.

La mitad de las familias no tiene electricidad y solo siete de cada 100 niños y adolescentes tienen radio o televisión. Es el lugar con menos acceso a internet en todo el país y donde solo una décima parte de los niños ha usado una computadora alguna vez en su vida.

Las ciudades más afectadas por la falta de herramientas tecnológicas son Senahú y Chisec. En la primera, la dirección municipal de planificación admite no tener aún suficientes proyectos para llevar estos recursos a los pobladores “porque para eso se requiere mucho presupuesto, pero quizá el otro año lo logremos”.

En Chisec, mientras tanto, siete de cada diez menores no tienen radio. Al llamar al alcalde, Fidencio Lima, para preguntarle cómo se planea reducir esta cifra pidió ser contactado por escrito. Luego no respondió.

En Alta Verapaz también hay amenazas a la salud, se lee en el documento de UNICEF, porque siete de cada diez familias queman la basura a falta de un servicio de recolección, y solo una tiene drenajes. Estas condiciones aumentan el riesgo de enfermedades virales por la propagación de zancudos, como zika y dengue, además de padecimientos respiratorios debido al humo tras la eliminación de los residuos.

Fumigación en Cobán por reportes de criaderos de zancudos. Foto: Cruz Roja.

A decir de Lisardo Bolaños, viceministro de Economía, hace falta “profesionalizar a los concejos municipales para invertir mejor sus recursos y así aliviar las necesidades de la gente. Debemos admitirlo: una feria es más fácil de organizar que un sistema de saneamiento y por eso eligen costear lo primero”.

A la reunión donde se presentaron los resultados de la investigación de UNICEF también asistió la síndico II de Salcajá, Aura Mazariegos. Al comentario hecho por Bolaños, respondió “el saneamiento es responsabilidad del ministerio de Salud, no de las alcaldías”, a pesar de que el Código Municipal también enumera este aspecto dentro de las atribuciones de las comunas.

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