mar. Jun 28th, 2022


27 diciembre 2021

La estructura se construyó para procesar desechos sólidos en el municipio, pero no se activó por la falta de un lugar para depositar esos residuos. Se planea hacerla funcionar en 2022.

Según USAID, uno de los principales problemas ambientales en el municipio es la contaminación del río Cuilco por la gestión deficiente de desechos sólidos. Foto: Google Earth.

Por Carmen Maldonado Valle

El 9 de septiembre de 2016 la municipalidad de Cuilco, Huehuetenango, adjudicó un concurso para hacer una planta de tratamiento de residuos sólidos. Costó Q3 millones 292 mil y tardó dos años en construirse, pero no se usó.

El alcalde de ese entonces era el mismo de ahora, Manrique Obel Gálvez De León. Según él, no se pudo utilizar el lugar porque no existía un relleno sanitario para llevar los desperdicios después de ser tratados y si se depositaban en el botadero de la ciudad, se mezclarían con la basura no procesada.

En 2015, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) hizo un estudio sobre las condiciones de cambio climático y agua en Cuilco. Cuando visitó su vertedero determinó: “carencia de procedimientos adecuados para la disposición de residuos. Estos provocan olores fétidos por la descomposición, peligros al ambiente por la filtración de líquidos y problemas a la salud de los vecinos, sobre todo bronquiales y de la piel”.

Acá otro cierre: Tras 26 años, Tactic cerrará su botadero a cielo abierto

Además, identificó una cultura de separación de desperdicios, en la cual los vecinos  apartaban los orgánicos de los inorgánicos por costumbre. Los primeros se usaban como fertilizante, pero los segundos se llevaban al botadero, a terrenos baldíos o a las orillas de los ríos, establece el documento.

Quien se encarga de recoger la basura en la ciudad es Hernán Arturo Maldonado Rojas. En 2019 la comuna realizó un concurso para delegar la tarea a un proveedor privado y él fue el único oferente. Su propuesta costó Q119 mil 520.

Los residuos aún se llevan al terreno inspeccionado por USAID, pero la municipalidad espera dejar de usarlo en 2022 porque adjudicó un evento en Guatecompras para un relleno sanitario. De ese modo, se tendrá un espacio capacitado para recibir los desechos procesados y, por lo tanto, comenzará a funcionar la planta de tratamiento construida en 2018.

“Queríamos hacerlo desde hace años, pero no teníamos presupuesto. Ahora lo juntamos y podremos ejecutarlo para evitar más problemas ambientales”, sostiene Gálvez, el jefe edil. “Tendrá una vida útil de 20 años y el proveedor, además de diseñar el relleno, debe planificar desde ahora cuándo y cómo se hará su cierre”, añade.

A decir del ingeniero ambiental César Barrientos, “lo correcto es pensar desde el principio hasta cuándo tendrá vida útil el vertedero porque se estudian las condiciones del terreno antes de ser ocupado”. Si esto sucede, continúa, quienes se encarguen de la clausura solo deberán seguir los lineamientos en vez de invertir tiempo y dinero en un nuevo estudio.

Además, en el reglamento de manejo de desechos sólidos aprobado en 2021 se establece como condición planificar cierres técnicos con anticipación y se debe tomar en cuenta que durarán al menos cinco años. También se deben hacer separaciones en las instalaciones para ubicar los desechos orgánicos y los inorgánicos.

El nuevo relleno sanitario costará Q5 millones 495 mil y la proveedora es Ana Patricia Espinoza Rojas, la única en ofertar. Estará listo en 2022, pero la fecha exacta, dice el alcalde, se determinará al terminar de estudiar la tierra donde se ubicará.

Te recordamos esta nota: Se acaba el tiempo: el vertedero de AMSA cerrará en julio 2022





Source link