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20 diciembre 2021

En la última década, 2020 y 2021 son los años en los que las comunas han dedicado más recursos a estos vehículos. Quien más eventos adjudicó fue San Pedro Carchá, Alta Verapaz.

En 2021, la comuna de San Pedro Carchá ha gastado Q60 mil en repuestos para sus ambulancias. Foto: Facebook Muni Carchá.

Por Carmen Maldonado Valle

Entre 2012 y 2021, 31 municipalidades adjudicaron 46 concursos para comprar, mantener o equipar ambulancias. De estos, 20 ocurrieron desde marzo de 2020, cuando llegó la COVID-19  a Guatemala.

A raíz de la pandemia, las comunas han gastado Q2 millones 875 mil 977 en la compra de vehículos, neumáticos, insumos médicos y señalización de las ambulancias, lo cual equivale a una cuarta parte de los fondos dados por las municipalidades para esto en los últimos diez años.

De los 20 eventos adjudicados por las alcaldías en este rubro desde el año pasado, 11 pertenecen a San Pedro Carchá, Alta Verapaz. Se trata de una de las regiones más afectadas por Eta e Iota y su alcalde es Winter Coc Bá.

“Al principio queríamos las ambulancias porque no sabíamos cómo nos iría con la COVID-19 y podíamos necesitar carros para transportar a los hospitales a quienes se contagiaran”, afirma Coc. “Luego nos sirvieron cuando llegaron las tormentas, porque hubo muchos damnificados y varios heridos, entonces también fueron para evaluar a la gente o llevarla a centros médicos”, añade.

En total, San Pedro Carchá ha gastado Q831 mil 450 en los vehículos, combustible y equipo. Según el alcalde, el servicio también está a disposición de los pobladores cuando necesitan trasladar a algún herido a otro departamento o si tienen enfermos en la capital que requieren volver a casa y no tienen los medios económicos para hacerlo por cuenta propia.

Otro de los municipios que invirtieron en vehículos para pacientes fue Santa María Ixhuatán, Santa Rosa. Allí se compró un pick-up de Q256 mil 242 para llevar a los hospitales a quienes se contagiaran con COVID-19, si lo requerían.

A decir de la directora de oficina de la mujer, Alisson González, se necesitaba porque la ciudad contaba con una ambulancia del ministerio de Salud, pero “muchas veces no se daba abasto para atender a los 52 poblados. La compra se hizo por la emergencia de coronavirus, pero también se usa el pick-up para trasladar a enfermos crónicos, embarazadas o a quien lo necesite”, asegura.

San Pablo Jocopilas, Suchitepéquez, también necesitaba un medio para transportar a contagiados con COVID-19 y por ello compró un microbús con equipo médico por Q273 mil 529. Según el acta 41-2020, donde se aprobó el gasto, el lugar solo contaba con una ambulancia, propiedad del puesto de salud.

“Al estar bajo la custodia de este lugar, los vecinos no siempre pueden disponer de ella, además de ser insuficiente para atender a toda la ciudad. El vehículo es de suma importancia siempre, pero sobre todo ante la emergencia de COVID-19”, se lee en el documento.

Entre 2012 y 2021, las comunas asignaron Q8 millones 849 mil 170 al combustible, neumáticos, mantenimiento, reparaciones y adquisición de microbuses y pick-ups para transportar a pacientes. El municipio con menos gastos de este tipo fue Mixco, Guatemala, con Q5 mil 850 usados para neumáticos.

Mientras tanto, el proveedor que facturó más a raíz de estas compras fue Cofiño Stahl, Sociedad Anónima. En diez años, las municipalidades adjudicaron 21 eventos a esta empresa y le pagaron Q5 millones 308 mil 787. El segundo lugar lo ocupa Universal de Autos, S. A., quien ganó dos contratos valorados en Q1 millón 572 mil 390.

Las ciudades con mayor inversión en ambulancias son Villa Nueva (Guatemala) con Q1 millón 392 mil 400, Guanagazapa (Escuintla) con Q504 mil 705 y San Mateo Ixtatán (Huehuetenango) con Q390 mil.

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